Este sábado día 23 de noviembre de 2013 nos hemos reunido en el comedor de Las Hermanitas de los Pobres; una residencia mixta destinada a gente con pensión mínima o sin ella, a partir de los 60 años o alguno menos en casos extremos, de cualquier raza o religión (a pesar de que es sacada adelante en su mayoría gracias a la colaboración de monjas). Hemos estado allí durante la hora de la comida para conocer un poco mejor la labor que aquí se lleva a cabo.
Esta residencia cuenta con habitaciones individuales y de matrimonio, aseo, actividades recreativas, excursiones, fiestas, aire acondicionado en zona común, gimnasio, capilla, servicio religioso, ATS/DUE, enfermería, biblioteca, cafetería, jardín, sala de televisión, servicio médico ocasional, centro de día, peluquería, podología, rehabilitación y terapia ocupacional. Además, cabe destacar que no presenta barrera arquitectónica alguna.
Las Hermanitas de los Pobres se encuentran en el Paseo de la Estación;
Entrevista a Sor Mª Dolores:
¿A quién está dirigido?
“A todos los ancianos que lo deseen.”
¿Cómo se financia?
“Con la providencia, ya que el 85% de las pensiones de los
ancianos no basta ni para pagarles a los empleados.”
¿Quién trabaja en las
Hermanitas de los pobres?
“¿Quién trabaja aquí?
Todo el que venga lo ponemos a trabajar aquí (risas).Trabajar como trabajar:
las Hermanitas, los empleados y los voluntarios. Remunerados únicamente los
empleados, nosotras poco tenemos pero trabajar nosotras vamos 24h sobre 24h.”
¿Por qué han elegido
este trabajo?
“Por vocación. Eso
solo Dios lo sabe. Él nos la dio para atender a los ancianos y aquí estamos”
¿Están vinculados a
alguna Institución Religiosa? ¿Y los trabajadores?
“A la Iglesia Católica.
Aunque nosotros no hacemos selección de personal, vamos que si no son
católicos, no tenemos problemas en acogerlos si son buenos empleados. En España
no se da tanto, pero por ejemplo en Francia se da más que haya empleados
musulmanes y no católicos. Bueno, son católicos pero no practicantes la
mayoría. En otros sitios tenemos empleados de otras religiones pero aquí no hay
ninguno, aunque como ya ves, no tendríamos problema.”
¿Qué actividades
realizan?
“¿Con los ancianos? Pues de todo, aquí hay un
montón de cosas. Hay servicio médico, fisioterapia, terapia ocupacional, peluquería…
Dos días a la semana hacen gimnasia con la fisioterapia, con la terapeuta
ocupacional hacen talleres de memoria y con la trabajadora social hacen
terapias sociales dependiendo un poco del tiempo litúrgico ahora, por ejemplo,
se preparan para la Navidad.
En ocasiones
hacen teatros, vienen coros a cantar, hacen muchas actividades… Vienen grupos
de parroquias a jugar con ellos, juegos de mesa, bailes… ¡Anda que no les gusta
nada los bailes!”
Entrevista a Jose (residente):
¿Qué opina usted sobre la acción que tienen
Las Hermanitas aquí?
¿Usted cree que faltan más personas como
ellas en la sociedad?
“Sí. Yo creo
que sí. Estas personas son muy atentas y saben llevar sus cosas muy bien.
Nosotros nos damos cuenta, por lo menos yo, de lo que están haciendo. Es
estupendo. Aquí hay una limpieza general muy buena, es un sitio fenomenal. Menos
que esto no podría decir.”
¿Tiene palabras de aprecio hacia ellas?
Entrevista a Sor Mª Luisa:
¿Qué
le llevo a darse a los demás?
“Pues yo quería ayudar por todos los
medios y llegué a donde estaban las hermanitas que no las conocía, y vi que
estaban ayudando a los ancianos. En aquellos tiempos las hermanitas no tenían
empleados ni nada porque eran muchas hermanitas y además no tenían dinero como
ahora y entonces yo me fijé qué era lo que hacían las hermanitas y cómo lo que
yo quería era consagrarme a Dios pues me consagré a Él”.
¿Cómo
ve usted la implicación de los jóvenes en el cristianismo?
“Algunos vienen, otros no. Ahora hay
menos gente que antes porque ahora las familias no son tan numerosas como antes
y entonces todos estaban implicados o la gran mayoría pero ahora con sólo un
hijo, dos o ningún hijo incluso no hay mucha implicación”.
¿Cómo
fueron sus comienzos?
“Yo entré, me marché de mi casa y no les
dije nada de lo que iba a hacer porque era hija única y entonces si yo empezaba
a decirle mira que me voy a ir, me iban a decir que no. Con lo cual me fui
temprano y en vez de irme a misa me fui a las hermanitas de los pobres. Mi madre fue allí a verme y cuando entró y
vio que eran las hermanitas de los pobres le gustó, además yo le di un abrazo y
le dije que no me perdía para verme entre rejas sino que me vería igual que
ahora pero que en lugar de estar en mi casa, estaba allí. Cuando vino mi padre
aquel sábado yo ya estaba vestida de
postulante y más tarde vinieron a verme a Sevilla. Y después mi padre murió con
54 años y mi madre se quedó viuda, pero yo tenía unas primas que eran como mis
hermanas y me habían dicho que si ellas se iban yo cuidase de su padre y de los
míos pero si yo me iba eran ellas las que cuidaban de los dos como si fuésemos
dos hermanas y así fue como se terminó”.
Entrevista a Jaime y Juan (11 años):
¿Por
qué venís aquí?
“Para ayudar a los ancianos, es difícil
pero a la vez se disfruta”.
¿Os
dicen ellos algo?
“Sí, hablamos con ellos. Nos preguntan
por las notas o por lo que hemos hecho ese día. Algunos hablan menos, pero la
mayoría sí que nos preguntan”
¿Os
sentís mejor cuándo estáis con ellos? ¿Sentís que hacéis algo bueno por la
sociedad?
“Sí. Es algo diferente a lo que hacen la
mayoría de personas de nuestra edad”.
¿En
qué horario venís?
“Antes de la comida, y estamos aquí
durante la misma. Así, ayudamos en todo lo que podemos”.
¿Con
qué anciano os lleváis mejor?
“Mmm, no sé… Es que hablamos con muchos.
Son todos muy simpáticos”.
¿Con
quién venís aquí?
“Con el colegio generalmente, pero
algunas veces también con la academia. Estamos en Alto Castillo”.
Algunas fotos realizadas durante nuestra visita:
Conclusiones:
El haber tenido la oportunidad de visitar el comedor de las Hermanitas de los Pobres ha sido para nosotros un verdadero placer, del que hemos disfrutado cada segundo.
Con esta visita damos por cumplido uno de nuestros principales objetivos; demostrar la gran influencia que tiene el cristianismo en Jaén. Ha quedado demostrada la gran labor que llevan a cabo estas monjas, gracias a las cuales los ancianos de esta residencia gozan de una mejor calidad de vida.
Nos hemos mezclado con el ambiente de la residencia y nos hemos sentido muy acogidos, verdaderamente podemos decir que tanto las monjas como los acianos de la residencia tienen el cristianismo como forma de vida. Son admirables.